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jueves, 7 de enero de 2010

COPA DEL REY 8º´s 2009/10, ida | Recreativo 3 - ATLÉTICO 0 .- Un Atlético indecente

COPA DEL REY | RECREATIVO 3 - ATLÉTICO 0

Recreativo
Bernardo; Córcoles, Troest, Bouzón, Poli; P. Sánchez (Alvaro m. 83),
E.Sánchez, J.Vázquez, Aitor; Fornaroli (Candeias m. 66)
y Barrales (Miguelito m. 88).

At. Madrid
De Gea, Varela, Ujfalusi, Juanito, Domínguez; Cedric (Antonio López m. 23),
Camacho, Cleber Santana, Reyes (Simao m. 74);
Jurado (Raúl García m. 60) y Forlán.

Goles
1-0: m. 14, Fornaroli.
2-0: m. 24, Barrales, de penalti.
3-0: m, 88, Candeias

Árbitro
José Luis González González. (Comité Castellano Leonés),
enseñó tarjeta roja directa a Ujfalusi (m.20). Amarilla a Poli y Troest.

Incidencias
Partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey,
disputado en el estadio Colombino ante 2.310 espectadores.



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Un Atlético indecente

El Recre, de Segunda, golea y deja con un pie fuera del
torneo a un rival que ejecutó una actuación deplorable




Pues ya tiene el Atlético su Alcorcón particular: se llama Recreativo, un equipo que pasa
apuros en la Segunda División y que ayer le dio un repaso de escándalo. Temblando dejó
a su rival el conjunto andaluz, que demolió cómo y cuándo quiso a un Atlético de medio
pelo, al que se le acumularon las desgracias, lo que unido a los habituales disparates que
es capaz de inventarse este equipo dio como resultado un 3-0 demoledor, terriblemente
doloroso, sonrojante para un equipo y para un club cuyo escudo debería huir despavorido
antes de ensuciarse más. El Atlético ha entrado en barrena, más allá de algún triunfo
puntual, y la imagen que ofreció ayer le lleva directamente a las cloacas,
ya no por una eliminatoria que sigue en el aire dada la diferencia de
calidad entre los contendientes, sino porque el equipo dio vergüenza ajena.

En diez minutos el Atlético se suicidó con ese estrépito que suele acompañarle. No se
había cumplido el primer cuarto de hora, manejaba con cierta soltura el equipo el partido
cuando el Recre inició un ataque, nada del otro mundo. Pero resulta que siete jugadores
del Atlético vieron impasibles cómo a Jesús Vázquez se le ocurría mandar el balón hacia
Aitor, que progresaba por la izquierda. Los mismos siete vieron impertérritos cómo a
aquél le daba por mandar la pelota hacia al área, donde llegaba como un tiro Fornaroli.
Y los siete vieron imperturbables cómo éste se esmeraba en fusilar al vendido De Gea
desde el borde del área pequeña. Pero bueno, quedaba partido, mucho partido, por lo
que tampoco era cuestión de dramatizar. Siguió el Atlético entero, comprobando que,
a poco que le presionara, este Recre formado por un puñado de suplentes se aturullaba
sin disimulo. Así que disparó flojo Forlán al muñeco y lo hizo con más criterio Jurado,
que la mandó pegada al palo. Pero, al rato, recibió Fornaroli en la zona de tres cuartos.
Y allá se presentó como un bisonte Ujfalusi, que llegó tarde, un siglo tarde, y clavó el
muslo en su rival, y le volteó como si de yudo se tratara, y le mandó a la lona, y no le remató
porque en escena se presentó el árbitro, tarjeta roja en ristre, para mandar al checo a que
se diera una ducha fría. Un gol en contra y una expulsión.
No le podían pasar al Atlético más desastres en menos tiempo. ¿O sí?

Pues sí. Al instante, Aitor, que al lado de Valera parecía Gento, avanzó por su banda, se
internó en el área, hizo un nudo a su marcador hasta irse de él y encontrarse, ya dentro
del área, con Cedric, que le zancadilleó. Era penalti y así lo consideró el árbitro. Marcó
Barrales y Quique recompuso líneas prescindiendo, precisamente, de Cedric, un congolés
de 17 años, debutante ayer y que hasta marcharse lloroso al banquillo fue el futbolista que
más guerra dio. Con 2-0 se encontró el Atlético tras ejecutar 10 minutos delirantes.
Y el Recre, que había arrancado con la timidez propia del que se siente inferior, se sintió
superior. Infinitamente superior. Y comenzó a tocar entre la algarabía
del poco público que hasta el Colombino se acercó, prueba
irrebatible de que el Atlético ya resulta todo menos atractivo.

Comenzó el segundo acto y se suponía que los de Quique saldrían a poner del revés el
partido y el marcador. Nada de eso. El equipo mostró una indolencia sorprendente y el
Recre se enchufó del todo. Tuvo que esmerarse De Gea en un par de ocasiones, sin que
sus compañeros dieran la más mínima noticia en ataque, donde permanecía encallado
Forlán, que jamás tuvo menos participación en este equipo que en el partido
de ayer, un partido que liquidó el poco crédito que le quedaba a este equipo,
que durante muchos minutos pareció defender ¡el 2-0!

A lo suyo siguió el Recre, gigantesco como se sentía. Y eso que su técnico hizo jugar incluso
a un juvenil, Miguelito. Y tan a lo suyo siguieron los onubenses que Antón adivinó el
desmarque entre los centrales de Candeias y al hueco mandó el balón para que éste sacara
un zapatazo que De Gea no pudo ni ver. Era el fin, el colofón a un partido maravilloso del Recre
y terrorífico del Atlético, que se fue de Huelva hecho jirones tras una actuación indecente.

Indecente hasta la náusea.

O. SANZ 07/01/2010


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domingo, 3 de enero de 2010

16ª Jor. Liga 2009/10 ATLETI 2-1 Sevilla .- El Calderón por fin disfruta una victoria


Atlético de Madrid
Asenjo; Valera, Perea, Domínguez, Antonio López; Reyes (Jurado, m. 65),
Assuncao, Raúl García (Cléber Santana, m. 82), Simao; Forlán e Ibrahima.

Sevilla
Palop; Konko, Drago, Squillaci (Adriano, m. 61), Fernando Navarro; Romaric
(Koné, m. 69), Duscher; Jesús Navas, Renato, Perotti (Lolo, m. 74); y Negredo.

Goles
0-1, m. 43: Renato, de cabeza tras un saque de esquina.
1-1, m. 48: Drago, en propia puerta tras una parada de Palop a Forlán.
2-1, m. 92: Antonio López, de cabeza.

Árbitro
Undiano Mallenco (C. Navarro).
Expulsó por doble amarilla a Duscher (m. 64 y 72). Amonestó a los locales
Perea (m. 2), Simao (m. 28) y Antonio López (m. 87) y a los visitantes
Navas (m. 38), Drago (m. 56) y Koné (m. 89).

Incidencias
Partido correspondiente a la decimosexta jornada de Liga en
Primera División, disputado en el estadio Vicente Calderón
ante unos 35.000 espectadores.



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VICTORIA SOBRE EL SEVILLA (2-1) CON
GOL DE ANTONIO LÓPEZ EN EL 93

El Calderón por fin disfruta una victoria

* Un cabezazo de Antonio López en el descuento
desequilibra el duelo ante el Sevilla (2-1)



MADRID.- La mejor noticia para el Atlético es que, si así se mueve el tercero de la
Liga española, tiene tiempo de sobra para llegar hasta ahí. Y a partir de aquí se
pueden hacer cuantas lecturas se quieran. Mejoró el equipo, sí, más ordenado,
con menos errores en lo colectivo y en lo individual, dejando en nada las bandas
del Sevilla (Navas y Perotti), disponiendo de más oportunidades
que su oponente y queriendo el partido desde el minuto uno.

Cierto que el Sevilla es muy poco Sevilla, muy poquito de hecho, escaso de ambición
y pobre de fútbol, pero viendo el lugar donde habitaba el Atlético
no se podía esperar tampoco un triunfo sin contemplaciones.

Tardó en llegar, tan es así que fue en el minuto 93 con un cabezazo de Antonio López,
horrible toda la noche. Y es ahí donde empiezan las dudas que obligan a detener la
euforia. El capitán estuvo mal, pero peor anduvo Forlán, que falló tres mano a mano
con Palop; Raúl García y Assunçao siguen sin crear nada y Simao está para pocas
bromas. Con todas y esas, los tres puntos otorgan tiempo y
aire a un técnico, Quique, que se hizo notar más que nunca.



Salió el Atlético tan contento, ordenadito, limpio, parecía, después de las fiestas, con un
rostro nuevo al que abrazarse, Ibrahim, chico entusiasta, veloz y potente, con Simao en
la derecha y Reyes por donde le daba la gana... Se quedó Jurado fuera para darle
carrete al delantero del filial y de todo eso salió una primera parte entretenida por
momentos, pero con poco fútbol para el recuerdo visto que la
oposición a Assunçao y a Raúl García eran Duscher y Romaric.

No aparecieron Navas, ni Forlán, ni Perotti, ni Reyes... Ninguno de los buenos jugadores
que había en el campo compareció y claro, por ahí sale perdiendo el Atlético,
al que no parecía bastarle una noche aseada para medirse con el Sevilla.

Ni siquiera con este Sevilla, de lo más normalito que ha pasado por el Calderón este curso.
Mucho más preocupado de no encajar que de hacer daño, el grupo de Jiménez se fía de
sus bandas para crear. Con seis futbolistas pendientes de defender exclusivamente, se le
notaron las ausencias de Luis Fabiano o Kanouté, también la de
Agüero en los de casa, sólo faltaba, el mejor jugador del equipo,
fuera desde hace casi dos meses por, cuentan, una sobrecarga.

Hubo amagos, sí, y en las dos áreas, pero tuvieron mucho más de fuegos artificiales que de
metralla real. Pero ese estado de cosas no le sirve hoy a los rojiblancos, taciturnos en esto
del fútbol desde el inicio, así que a falta de dos minutos para el descanso permitieron a
Renato enganchar un cabezazo en el segundo palo. Era un córner, el décimo
tanto encajado a pelota quieta, una cifra intolerable para el Atlético.



Lo único bueno para los de casa fue que, en una acción estúpida, Dragutinovic se metió en
su portería un rebote de Palop en una jugada que volvió a dejar en evidencia la ceguera de
Forlán en estos tiempos. El empate pues llegó sin buscarlo y por ahí encontró jolgorio este
equipo, al que le encanta verse en esas situaciones donde las bravas son el mejor argumento.

Tiró de nervio y acorraló al triste Sevilla, incapaz de oponer su calidad en forma de posesión y
tranquilidad. Tuvo Forlán inmediatamente después del empate su tercer mano
a mano con el portero, el más claro de todos, y volvió a mandarlo
fuera en una repetición que ya es desesperante.

¿Y el nuevo? Pues el nuevo, Ibrahim, hizo lo que pudo. Fuerza y velocidad tiene, se mueve
bien, aguanta de espaldas y juega a un toque cuando puede, pero hay que verle mejor.
La expulsión de Duscher, a falta de un cuarto de hora, cortó el arrebato ofensivo de Jiménez,
que había quitado a Romaric para meter a Koné. La expulsión de Duscher, también, abrió
la lata de las tretas en el Sevilla, entregado desde entonces a perder todo el tiempo del mundo
y adormecer un partido que su oponente parecía incapaz de reactivar. Pero hasta la suerte
parece haberle cambiado a este equipo, al menos anoche. Lo que siempre le había pasado
al Atlético le pasó al Sevilla. Un gol sin tiempo para la reacción. Un gol de vida.

E. J. CASTELAO 03/01/2010