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jueves, 28 de octubre de 2010

16º Ida Copa del rey 2010/11- Univ.Las Palmas 0-5 ATLETI




UNIV. LAS PALMAS 0 -ATLÉTICO DE MADRID 5

Universidad de Las Palmas Club de Fútbol
Vargas, Soto, Alberto Ferreres, Eslava, Alberto Hernández (Omar, min. 55),
Sergio Hernández (David Feito, min. 71), Futre (Cristo Marrero,
min. 63), Eloy, Aridane, Ángel Sánchez y Cristo Martín.

Atlético de Madrid
De Gea, Ujfalusi, Antonio López, Perea (Raúl García, min. 65),
Godín (Filipe Luis (min. 51), Raúl García, Camacho, Mario Suárez,
Fran Mérida, Diego Costa y Agüero (Reyes, min. 70).

Goles
0-1, min. 24: Godín, tras córner de Fran Mérida
0-2, min. 41: Agüero, de tiro raso al palo derecho
0-3, min. 48: Diego Costa, aprovechando un error de la defensa
0-4, min. 53: Agüero, a pase de Diego Costa
0-5, min.84: Fran Mérida, de vaselina.

Árbitro
José Luis Parada, asistido por Antonio Marañón Cantón y Sergio Sánchez
Castañer (comité andaluz). Amonestó a los locales Futre y Sergio Hernández,
mientras que por los visitantes fueron apercibidos Raúl García y Camacho.

Incidencias
Unos 13.161 espectadores acudieron Estadio de Gran Canaria en este
encuentro de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey.
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Universidad 0 - Atlético 5
Agüero encabeza el paseo en Las Palmas


* Gran superioridad de los rojiblancos, que
explotaron los errores defensivos

* Quique, sancionado, contempló desde el
palco el triunfo más sencillo del año




Una década después hubo revancha del Atlético tras aquella afrenta de Maspalomas. Esta vez
fue en la propia Las Palmas, en el flamante estadio de Gran Canaria, pero el Universidad fue
esta vez un guiñapo en las fauces de Sergio Agüero, que decantó por sí sólo la victoria más
sencilla de la temporada para el Atlético. Ni rastro de aquel 1 de noviembre de 2000, un 2-1
que aún escuece por el Calderón. Quique Sánchez Flores, sancionado
en la grada, no pasó las desdichas de Marcos Alonso. Tampoco
la memorable bronca de Jesús Gil. Todo fue rodado esta vez.

Ni siquiera importó la repetición del tridente en la medular, con Mario Suárez, Ignacio Camacho
y Raúl García. Tras la derrota en el Sánchez Pizjuán, Quique había insinuado que nunca
repetiría el experimento. Sin embargo, la Copa desmintió sus predicciones. Y no importó en
absoluto, dada la debilidad del rival. Tampoco pasó nada porque Diego Forlán,
presuntamente enfrentado con el técnico, se quedara fuera de la convocatoria.



Las órdenes las dio desde la banda Fran Escribá, conectado por el móvil con el jefe. Y el
Atlético, tras un cuarto de hora dubitativo, se puso en marcha con un cabezazo de Godín,
el mejor cabeceador de la plantilla. Un córner de Fran Mérida desde
la izquierda fue llevado a la red por el central uruguayo, una
de las mejores noticias por el Manzanares desde agosto.

La desventaja destrozó por completo al grupo de Juan José Almeida, quinto clasificado del
Grupo 1 de la Segunda B, donde acostumbra a pelear con el filial colchonero. Sus intenciones
iniciales con la pelota se quedaron en nada. Aridane, un islote arriba, fue quien más lo sufrió.
Y Vargas, bajo los palos, maldijo su suerte cuando vio los deslices
de su temblorosa defensa. La goleada estaba al caer.

Agrada Alberto Perea

Pan comido para el Kun, que se coló entre los centrales para definir el segundo con maravillosa
sencillez. Rectificación de un fallo anterior, cuando partió en posición dudosa para perfilarse mal
y rematar peor. El Universidad ni siquiera se alivió con el descanso y desesperó a su gente con
demasiados errores atrás. Primero dejó entrar hasta el fondo a Diego Costa



Sin embargo, el más grave hubo que adjudicarlo a su portero, que pifió un despeje con el pie para
entregar la pelota otra vez al brasileño. Un simple pase después, la bota de Agüero certificaba el
0-4, con otro pase a la red. Demasiado escarnio para uno de los clubes más jóvenes de nuestro
fútbol, con sólo 16 años de historia, destino de antiguas glorias como Cristo Martín o Cristo Marrero.

Tras la frustración del domingo en El Madrigal, el Atlético necesitaba una goleada así. O la
refrescante aparición de Alberto Perea, un fino extremo derecho, la última esperanza en el Cerro
del Espino. Dejó un par de pinceladas y falló otra clarísima. El 0-5 debió refrendarlo Fran Mérida,
tras una cabalgada de Reyes por la izquierda. Repelió el portero y nadie supo despejar.
Así que al ex futbolista del Arsenal no le quedó más remedio. Fue la historia
del Atlético en Las Palmas. Hizo daño casi sin querer.

Agencias | Madrid 28/10/2010

lunes, 25 de octubre de 2010

8ª Jor. Liga 2010/11 Villarreal 2-0 ATLETI.- La tercera potencia es amarilla




Villarreal 2 - Atlético 0

Villarreal CF
Diego López, Ángel, Gonzalo, Marchena, Capdevila, Bruno, Senna 
(Matilla, Min. 46), Cazorla, Cani, Nilmar (Mario, 
Min. 84), Rossi (Marco Ruben Min. 88).

Atlético de Madrid
De Gea, Ujfalusi, Godín, Perea, Filipe, Assunçao (Forlán, Min.57), 
Raúl García, Simao (Fran Merida, Min. 78), Reyes, 
Agüero, Diego Costa (Tiago, Min.57), Reyes.

Goles
1-0 Min. 9 Cani. 
2-0 Min. 52 Rossi.

Árbitro
Ramírez Domínguez (Andaluz). Amonestó a los locales Bruno, Rossi 
y a los visitantes Perea, Diego Costa, Reyes. Expulsó a Quique 
Sánchez Flores por las protestas de la primera parte.

Incidencias
Partido correspondiente a la octava jornada del campeonato nacional 
del liga, con la presencia de 21.000 espectadores en el Madrigal.


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La tercera potencia es amarilla

Desde que se asentó en Primera División, hay un momento en cada temporada idóneo para 
alabar la política a largo plazo, el juego y los resultados del Villarreal. Nunca es tan regular 
como los dos fenómenos que compiten por el campeonato en una Liga a dos aburridísima 
pero, tras su victoria al Atlético por 2-0, hay que dilucidar que el momento propicio para elevar 
a los altares a este equipo de La Plana ha llegado. Acaba de superar su mejor 
arranque liguero y con 19 puntos y dos goles más que el Barcelona se 
acomoda segundo, a un solo punto del líder madridista. 


Al otro lado del espejo está el histórico Atlético de Madrid, generalmente criticado por su juego, 
por la mala confección de sus plantillas, por sus dudas en la primera mitad de la temporada que 
a veces se perpetúan hasta la última jornada. A veces, sin embargo, alcanza el objetivo, ser tercero 
o cuarto, con cierta suficiencia. A pesar de que en los últimos años tropieza en las mismas piedras 
y los rivales con los que se juega la clasificación para la Champions le birlan los 'averages' en los 
enfrentamientos directos. Ahora es octavo con derrotas con el Sevilla y el equipo amarillo.

El milagro obligatorio del Atlético lo deben construir los puntos ganados al resto de la tropa de 
Primera y la aportación creciente de sus delanteros, Agüero, que reapareció en 
Liga en El Madrigal, y Forlán, en el banquillo la primera hora de juego.

Para resumir en corto y por derecho, el Villarreal fue mucho mejor que el Atlético en la segunda parte, 
los rojiblancos dominaron los primeros 10 minutos y mantuvieron el tipo hasta el descanso. En algunos 
aspectos, el Villarreal se mueve en el campo como un pequeño Barcelona que quiere crecer y crece, 
aunque no al ritmo geométrico de los dos gigantes de la Liga. El recital de toque y desmarque de la 
segunda parte fue imposible de descodificar por parte de los rojiblancos.

Pero en un partido se mueven miles de variables que condicionan la realidad del resultado. Un gol 
ayuda a jugar mejor, a serenarse y organizarse. A ver el fútbol con una perspectiva positiva. El de Cani 
a los nueve minutos voló con explosivos la mejor disposición del Atlético. No fue un golpe de suerte, 
sino la consecuencia de contar con un delantero rápidísimo como Nilmar y 
una serie de futbolistas con una calidad individual fuera de duda.

El final feliz del Villarreal se empezó a escribir ahí, en esa transición rapidísima y en el remate de Cani 
que De Gea estuvo a punto de tapar, como hiciera muchos minutos después en un mano a mano con 
Nilmar. Reaparecía el portero tras una contractura. Quizá pudo hacer algo más, ya en la segunda parte, 
cuando Rossi descerrajó su portería con un tiro seco, raso y ajustado al palo 
después de una serie de quiebros que desquiciaron no a uno, ni a dos, 
sino a tres o cuatro defensores rojiblancos. Arte hecho gol.


Rebobinemos al minuto uno y medio. La salida en tromba de un Atlético mejor que el dueño del estadio, 
más enérgico y más peleón advirtió de los riesgos al Villarreal. Agüero metió un pase al interior del área 
a Simao y este recibió un empujón, leve pero claro, por parte de Bruno. 
Ramírez Domínguez, un árbitro próximo a la retirada, negó por primera vez.

Nos situamos ahora justo antes del tiempo de descanso: saque de esquina al borde del tiempo, Diego 
López rechaza el disparo raso de Godín, Agüero es más rápido en recoger la pelota justo en la línea de 
fondo y Gonzalo, más lento, lo derriba. Ramírez toca el pito, pero no para señalar el punto de penalti 
sino el camino a los vestuarios. De las protestas de todos los jugadores del Atlético y de la salida de 
Quique de su banquillo para hablar con el árbitro quedaron para la posteridad la tarjeta a Reyes 
y la expulsión del técnico por motivos que el acta explica y el entrenador niega categórico.

El Atlético no pudo oponer más que carácter y cierta insistencia ante el pausado e implacable dominio 
amarillo. No bajó la cabeza hasta el final, cuando con Forlán, Tiago y Mérida en el verde, se reconoció 
completamente incapaz de superar a un equipo crecido en todos los frentes.

F. Llamas | Madrid 25/10/2010
elmundo.es

viernes, 22 de octubre de 2010

3ª Jor. UEFA Euro. L. 2010/11- ATLETI 3-0 Rosenborg.- La vuelta de Agüero revoluciona al Atléti



Atlético, 3; Rosenborg, 0

Atlético
Joel; Valera (Perea, m. 22), Godín, Ujfalusi, Filipe Luis; Reyes,
Assunção, Tiago (Raúl García, m. 70), Simão; Diego Costa y Forlán
(Agüero, m. 65).
No utilizados: De Gea, Alex Campos; Antonio López,
Mario Suárez y Fran Mérida.

Rosenborg
Örlund; Lustig, Demidov, Bjarsmyr, Dorsin; Henriksen, Annan, Skjelbred
(Sare, m. 68); Moldskred, Prica e Iversen (Jamtfall, m. 82).
No utilizados: Brathen; Asen, Helland, Svensson y Midtsjo.

Goles
1-0. M. 17. Godín cabecea un centro de Reyes.
2-0. M. 66. Agüero cruza el balón tras un pase de Reyes.
3-0. M. 78. Diego Costa, tras una pared con Agüero.

Árbitro
Cyril Zimmermann (Suiza). Amonestó a Skjelbred.

Incidencias
Partido correspondiente a la tercera jornada del grupo B de la Liga Europa,
disputado en el estadio Vicente Calderón ante unos 30.000 espectadores.

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EUROPA LEAGUE | El Rosenborg encaja un 3-0

La vuelta de Agüero revoluciona al Atlético

* En 25 minutos consolidó la ventaja del Atlético con un gol y una asistencia

* Godín, otro que reaparecía, abrió el marcador de cabeza a los 17 minutos

* Reyes, en perfecta conexión con el argentino, participa en los tres goles



La enfermería del Atlético los devuelve perfectos. Reaparecieron en el tercer partido de la Liga
Europa, contra el Rosenborg, el uruguayo Godín, de salida, y el argentino Agüero, a 25 minutos
del fin. El defensa abrió el marcador y el delantero sacó a su equipo de un estado catatónico
con un gol y una asistencia a Diego Costa. El Kun trajo seguridad donde había incertidumbre.
Puso fútbol donde había muy poco. El 3-0 devuelve confianza al Atlético y mejora
notablemente las persepectivas del campeón en la competición europea.

La arrancada transmitió el deseo rojiblanco de agradar a los parroquianos reunidos entre semana,
a precios populares, para darle la bienvenida al Rosenborg, el histórico 'futbolclub' noruego venido
ligeramente a menos. Los anfitriones alegraron a su hinchada con tres ocasiones de gol en cinco
minutos, quién da más. Los forasteros, acurrucados junto a su portero, apenas mostraron
de salida más que la estatura de sus futbolistas: ya se sabe que no hay rival pequeño.

Con poco, el Atlético fue capaz de crear incertidumbre en la muchachada noruega, cuyos
defensas no por más altos se mostraron más valientes cuando se les echó encima Godín, el
central que cabeceó el primer balón parado que lanzó Reyes al área para descolocar con salto
y movimiento de cabeza a su defensor y al portero Örlund. Después, la inactividad se le notó
en defensa, sobre todo cuando la lesión de Valera le cambió de pareja y se juntó en el
centro de la zaga con Perea, porque Ujfalusi se metió en la banda derecha.

Joel supera el trago

La ventaja en el marcador desenchufó a los rojiblancos, castigados al poco por la lesión muscular
del lateral murciano. Los noruegos avanzaron posiciones sin crear peligro hasta que, al borde
mismo del descanso, Moldskred tuvo el empate a un metro de su pie, pero la
pelota dio en el talón de Joel, seminuevo en esta plaza por la lesión del gran
De Gea, y se desvió lo justo hasta tocar la base de un poste.

El porterito del filial rojiblanco anduvo sin ocupación largo rato, hasta que a los 25 minutos
Hendriksen envió un duro pelotazo a 20 metros de distancia, raso y peligroso que Joel detuvo
en el suelo, con esmero en proteger ese primer balón, el de la confianza.

Hubiera sido mejor para Joel que sus compañeros de campo corrieran más y se pasaran el balón
con mejor criterio y mayor intención. Como cuando entró Agüero. Pero hasta ese momento, las
escasas filigranas que fueron capaces de tejer los rojiblancos se rasgaron en la casi permanente
mala colocación de Diego Forlán, a quien con la voluntad no le alcanza. Tiago buscó generalmente
a Costa y éste al uruguayo, mientras que las escasas avanzadillas peligrosas de Reyes solían
terminar en falta al sevillano y las de Simao en, como mucho, un saque de esquina que fuera
capaz de forzar el portugués. Para Reyes, la bendición fue el Kun. Y viceversa.



En el banquillo miraba el argentino, a la espera de la orden de reaparecer, curado de un esguince
de rodilla. Quique lo mantuvo ahí quieto hasta los 65 minutos, cuando los noruegos, envalentonados,
acababan de fallar una ocasión de gol porque su centrodelantero Prica fue incapaz
de domar una pelota y colocarla en cualquier punto de la portería de Joel.

Forlán dio el relevo al Kun Agüero, 25 minutos por delante. No hizo falta ni uno para demostrar quién
es quién. El argentino robó una pelota en la frontal del área propia, inició el contraataque en el que
intervino Costa con dificultades. El balón llegó a Reyes en el límite. Levantó la cabeza,
Agüero se filtró, recogió el pase sevillano, supero a dos torpes defensores
-Lustig, Bjarsmyr- y con el pie izquierdo remató sin perdón.

Con Agüero, con los espacios que ocupa y lo que preocupa a los defensas, se activó al mejor Reyes,
que encontró al fin un socio fiable en el ataque. O en el contraataque por mejor decir. Raúl García no
hizo honor a un regalo del yerno de Diego Maradona, pero sí honró otro Diego Costa, que puso la
cabeza para concretar un tercer gol repleto de calidad. Por supuesto,
condimentado por el extremo de Utrera y el mago de Buenos Aires.

F. Llamas | Madrid 21/10/2010
elmundo.es
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